Programando la clausura del verano
Hoy fuimos de cabeza tratando de configurar unas vacaciones para finales de agosto. Parece increíble lo mucho que he echado de menos una agencia de turismo. Es como si, poco a poco, se hubiera complicado tanto el proceso de comprar un paquete vacacional, que casi te obliga a visitar una de esas agencias. Cuadrar horarios de vuelos sin que se disparen los precios, contratación de maletas y/ó seguros, lugares de destino bien situados y con buenas referencias...todos los elementos son un gran cubo de Rubik ideado para que digas "¡Basta! ¡Llamo a un gestor de viajes!". Y parece que ahora todo funciona así, pagamos por la comodidad de que nos hagan el trabajo sucio.
Finalmente hemos logrado contratar un viaje en los días que teníamos previstos pero con unos vuelos que no subieran demasiado la factura final. Eso sí, hemos pasado por el aro de las maletas, al parecer ya es algo inevitable. Pero, en fin, el destino es un bonito hotel en una playa aislada de Ibiza. ¿Cuánto de aislada? Pues ya lo veremos... En cualquiera de las islas, si no dispones de vehículo de alquiler, no es aconsejable alejarte demasiado de alguna urbe bien equipada de servicios. Lo malo es que mi señora no me ha permitido contratar la siempre útil pulserita "TODO INCLUIDO". Cierto es que la pulsera de marras es dañina para los comercios de la zona del hotel pero en este caso, con este hotel tan retirado...¿a qué comercios vamos a dañar? Al menos, la chica de recepción que me atendió muy amablemente, me informó de que desde el propio hotel se organizan excursiones, tanto al interior como a las playas, visitando bonitas calas a bordo de un yate. ¡Suena estupendo! Pero no se me olvida la pulserita... xDDD ¿Qué queréis que os diga? Me seduce la idea de sentarme en la terraza del restaurante hasta altas horas de la madrugada, disfrutando del evento de turno y molestando al camarero a cada rato para que llene mi mojito una y otra vez.
Con la satisfacción de haber acabado bien el día voy a darme un remojón rápido en la ducha y, sobretodo, a quitarme el olor a Roquefort de los pies. Cosas del verano y sus calores...
Buenas noches a esa comunidad que jamás me leerá (ni me importa). ¡Saludos!
No hay comentarios:
Publicar un comentario