lunes, 25 de mayo de 2020

El engranaje del hartazgo

Así es, hartazgo es lo que siento al comprobar cómo el sistema económico y financiero se aprovecha de la total ignorancia que algunos tenemos sobre el funcionamiento de los procesos de la banca.

Hace años, cuando falleció mi madre allá por el 2007, me tocó asumir a hostias el rol de "contable de la casa". ¡¡Yo!! ¡¡Que no sabía ni cómo pegar un sello!! Era como el primer vuelo de un pájaro, sólo que éste no era el caso de un polluelo sino de un tío con los huevos negros.

Como decía, ese año (y los siguientes) apenas pude llorar la muerte de mi madre porque el caos financiero que se me venía encima era de proporciones épicas. Aprendí que los bancos te prestan un paraguas cuando no llueve, pero cuando empiezan a caer las gotas, te lo quitan y, para colmo, agarran una manguera y se unen a la lluvia para que el agua te llegue hasta el cuello.

Lo que más me jode es que hasta me siento mal queriendo ejercer mis derechos. Es decir, los responsables de la banca que tratan contigo son de lo más amable, les falta sacarte unas galletas y un caf... Espera, en mi oficina ahora te preguntan si quieres agüita o un café. ¡No! ¡Quiero un paraguas, maldito imbécil! ¡Quita esa cara de niño bueno y escucha mi problema! Y luego, si es posible, ayúdame a resolverlo. ¿Cómo? ¿No tienes alguna propiedad, aval o estás en listas de morosidad? "Dónde puse mi manguera..." deben pensar.

Ahora bien, parece que hay ciertas herramientas a nuestra disposición que, como ignorante que soy, desconocía su existencia. Un hombre con muchas luces pensó "con la crisis de la burbuja inmobiliaria habrá mucha gente necesitando asesoramiento" y ¡E voilà! Ya tenemos un emprendedor haciendo cosas por los demás y no sólo por su bolsillo.

En fin, tenemos faena por delante. Debo revisar montones de documentos para tratar de reclamar lo que es mío.

Saludos navegante errante.

jueves, 21 de mayo de 2020

Programando la clausura del verano

Hoy fuimos de cabeza tratando de configurar unas vacaciones para finales de agosto. Parece increíble lo mucho que he echado de menos una agencia de turismo. Es como si, poco a poco, se hubiera complicado tanto el proceso de comprar un paquete vacacional, que casi te obliga a visitar una de esas agencias. Cuadrar horarios de vuelos sin que se disparen los precios, contratación de maletas  y/ó seguros, lugares de destino bien situados y con buenas referencias...todos los elementos son un gran cubo de Rubik ideado para que digas "¡Basta! ¡Llamo a un gestor de viajes!". Y parece que ahora todo funciona así, pagamos por la comodidad de que nos hagan el trabajo sucio.

Finalmente hemos logrado contratar un viaje en los días que teníamos previstos pero con unos vuelos que no subieran demasiado la factura final. Eso sí, hemos pasado por el aro de las maletas, al parecer ya es algo inevitable. Pero, en fin, el destino es un bonito hotel en una playa aislada de Ibiza. ¿Cuánto de aislada? Pues ya lo veremos... En cualquiera de las islas, si no dispones de vehículo de alquiler, no es aconsejable alejarte demasiado de alguna urbe bien equipada de servicios. Lo malo es que mi señora no me ha permitido contratar la siempre útil pulserita "TODO INCLUIDO". Cierto es que la pulsera de marras es dañina para los comercios de la zona del hotel pero en este caso, con este hotel tan retirado...¿a qué comercios vamos a dañar? Al menos, la chica de recepción que me atendió muy amablemente, me informó de que desde el propio hotel se organizan excursiones, tanto al interior como a las playas, visitando bonitas calas a bordo de un yate. ¡Suena estupendo! Pero no se me olvida la pulserita... xDDD ¿Qué queréis que os diga? Me seduce la idea de sentarme en la terraza del restaurante hasta altas horas de la madrugada, disfrutando del evento de turno y molestando al camarero a cada rato para que llene mi mojito una y otra vez.

Con la satisfacción de haber acabado bien el día voy a darme un remojón rápido en la ducha y, sobretodo, a quitarme el olor a Roquefort de los pies. Cosas del verano y sus calores...

Buenas noches a esa comunidad que jamás me leerá (ni me importa). ¡Saludos!

martes, 19 de mayo de 2020

Necesito coger aire

Buenas tardes, navegante fantasma. Seguiré entrando aunque sea únicamente para no abandonar el hábito de escribir, para evitar la procrastinación.

Ayer me confirmaron algo que ya sospechaba: los 'blogs' están en desuso. Vaya...pues a buenas horas. En fin, tampoco me importa porque mi intención, de momento, no es ser leído por nadie, pues tampoco vengo a aportar nada a la comunidad. Es cierto que tengo una o dos cosas qué contar más interesantes que unos pensamientos triviales del día a día, pero el medio que está de moda ahora es YouTube y no sé si estoy preparado para dar el salto al mundo audiovisual. Si pienso tanto en dar el salto a los vídeos como he dudado en aterrizar en los 'blogs', creo que voy a perderme también la moda de los 'youtubers'.

Pero, lo dicho por enésima vez, de momento sólo quiero "dar vidilla" a mis dedos oxidados, acostumbrados únicamente a tratar con móviles y videojuegos. Sigo usando demasiado la tecla de BORRAR y tengo que corregir ese defecto.

Como decía en el título, necesito coger aire. Mi pequeña últimamente me saca de mis casillas y debo retirarme, respirar hondo y tranquilizarme. Me vine al despacho, que aún está en proceso de renovación, y puse el ordenador en marcha con intención de escuchar algo de música. De paso, me dije, voy a dejar alguna anotación en mi 'zomblog'. Ya...es muy malo, he unido las palabras "zombi" y "blog", por aquello de que está muriendo este formato... No me echéis a la hoguera. xDDD

En serio, me gustaría tratar otros temas. No soy hombre de mundo por mis viajes pero sí me gusta el mundo de la ciencia, los videojuegos, los animales, la discapacidad, y alguna otra sabiduría que se escapa a mi memoria. En cuanto a la ciencia me da mucha rabia porque han tenido que pasar tres décadas para que se despertase mi interés por el mundo de la física, el mundo cuántico, etc, así que se me pasó el arroz para abordar seriamente este tema, me conformo con leer y ver vídeos sobre divulgación para estar informado. Me hace feliz dar chicha a mi cerebro ávido de conocimientos que no le servirán de nada, salvo para ir a algún concurso de la tele. En lo que respecta a los videojuegos, es simplemente un amor que dura toda la vida, desde que a comienzos de la década de los '80 mi padre pusiera un Amstrad CPC464 en los pequeños dedos de un joven Lonberk, de cuatro añitos. Desde entonces vivo unido al mundo de la tecnología. Lo divertido es que para los de mi edad soy un friki con síndrome de Peter Pan, y para los niños/adolescentes soy un viejo desubicado. Creo que ambos tienen razón...xDDDD Pero a mi me importa poco o nada la opinión de los demás. Igual me pasa con los animales, creo que desde muy pequeño aprendí a mirar a los ojos de un animal y decodificar su mirada en palabras que puedo entender. Y lo último que mencioné, la discapacidad. Sí, a la fuerza, soy un experto en el mundo de las barreras sociales y arquitectónicas que nos impone el mundo que nos rodea. Soy un "medio ciego", lo que da pie a situaciones de lo más surrealistas, como por ejemplo pararme a leer el menú de la pizarra de un bar llevando mi bastón blanco desplegado, dando lugar a miradas indiscretas del tipo "eh mira! un ciego leyendo!". De hecho, en este pequeño pueblo en el que vivo, se me criticó por eso mismo... Vamos, que tendré que llevar una chapa atornillada en la frente informando que no soy ciego y que dejen de mirarme tan descaradamente. Menos mal que soy de sangre fría y que, en definitiva, trato de ponerme siempre en los zapatos de los demás. Quizás yo me comportara de la misma manera que ellos.

Y ya me despido por hoy. Quiero averiguar cómo decorar un poco estas publicaciones porque no estoy haciendo uso en absoluto de las herramientas estéticas del 'blog' y me limito únicamente a poner el título en letra grande... ¡Seré cutre!

Nos vemos en la próxima e insulsa entrada. ;-)

domingo, 17 de mayo de 2020

Un nuevo amanecer

Otro día más, me pongo frente al PC para meter mis pensamientos en una botella y lanzarla a ese oceano digital llamado Internet. Aunque, sinceramente, lo hago un poco a disgusto pues estoy escribiendo desde el portátil, con un teclado de membrana con teclas de poco recorrido. Y ya sabéis lo maniático que soy con estos temas... Pero en fín, como decía anteriormente, hay que adaptarse.

Día de la pandemia número.... No sé, ya no recuerdo cuándo empezó exactamente este infierno, pero llevamos alrededor de dos meses confinados, eso sí, con menos restricciones.

Anoche tuvo lugar una charla en la que se decidió la forma que deberá tomar ese cambio que está por venir. Próxima parada: la felicidad.

En lo gastronómico, esta mañana hemos preparado 'croissants' de chocolate y tambien salados, con jamón dulce (york) y queso. En lugar de los 20 minutos de cocción que ordenaba la receta, nuestro horno eléctrico que parece funcionar con un par de pilas, ha necesitado casi una hora para dorar y cocer correctamente el interior de esos manjares de hojaldre. La espera mereció la pena. Lamentablemente duran muchísimo menos en el plato que en la bandeja del horno.

Hoy seguiremos metidos en harina, tengo pendiente aquel 'brownie' y, por supuesto, ese espectacular pan de ajo relleno de mozzarella. Ya...lo sé, este año me desplazaré hasta la playa rodando por las calles del pueblo.

¡Por cierto! Ahora que menciono la playa, esta tarde iremos a dar un paseo por la arena de la playa. Tengo muchísimas ganas de pisar el agua helada.

Poco más por hoy, Nos vemos en la próxima entrada. Cuidaros mucho.

sábado, 16 de mayo de 2020

Creando hábitos y alguna cosa más

Pues parece que no mentía cuando en mi última entrada decía que volvería a escribir en breve. Y es que tengo pensado seguir haciendo precisamente eso, escribir. Lo que sea.

Hoy tengo un sabor agridulce en el alma. Por un lado, vamos a quitarnos lo malo de encima, no estoy pasando un buen momento personal. Son tiempos de cambio, tanto en la sociedad en general como en mi vida propia. Pero, al igual que nos tocará abordar con la famosa "nueva realidad", también tendré que adaptarme a la nueva situación que esté por venir. El propósito de la vida misma es sobrevivir y no hay otra manera de hacerlo que adaptándose a las circunstancias que nos van saliendo al paso. Por otro lado, lo positivo, es sencillamente que, pese a haberme levantado muy tarde, está siendo un día provechoso. Estamos en la hora de la siesta y tengo ganas de ponerme a hacer tareas del hogar o liarme a cocinar. ¡Por cierto! Anoche hice mi primer pan, una de las actividades reinas durante el confinamiento, y he de decir que no me quedó nada mal. En realidad era un pan de ajo relleno de mozzarella. No quedó tan bonito como el de la foto de la receta pero tenía un sabor y textura espectaculares. Hoy seguiré con el horno, voy a hacer un 'brownie' de chocolate con fresas y nueces. Es una receta rescatada de un "juego" de Nintendo DS. Ya lo hice en varias veces y no hay quién se resista a su sabor. Lo malo es que tendré que esperar un rato porque me faltan un par de ingredientes y debo salir a comprarlos. No importa, igualmente debía ir a comprar la cena, así que aprovecharemos bien el viaje al supermercado.

Hasta entonces seguiré con la colada. No es lo que más me divierte pero no hay tarea pesada si la acompañas de un café y buena música. Sólo espero que a los vecinos les guste la música disco en medio de su siesta... ¡Pero qué narices! ¡Ya duermen demasiado!

No quiero terminar esta publicación sin mencionar que hoy he recibido una llamada, y posterior videollamada, de mi prima y mi tía. Durante mi infancia pasaba más horas en su casa que en la mía, fueron mi segunda familia. Pero el alejamiento progresivo ha hecho que a día de hoy apenas hablemos. Nos seguimos teniendo muchísimo cariño y sigue habiendo complicidad, pero falta ponernos al día de muchas cosas. Por suerte, todos hemos prometido que en cuanto se permita la libre movilidad por carreteras, vendrán a hacernos una visita. Os quiero muchísimo.

Y nada más por hoy, todavía me falta engrasar estos dedos que aún se enredan al teclear y la pulsación que más realizo es a la tecla de "borrar". Pese a ello adoro escribir, junto a los conocimientos que adquirí en el instituto, la habilidad de mecanografiar a gran velocidad sin mirar el teclado me ha resultado siempre algo de lo más gratificante. Sobretodo con este sonido infernal que producen los teclados mecánicos con 'blue switches' (un clic bastante ruidoso). Ojalá mi vida profesional se hubiera desarrollado como programador informático: un teclado, una pantalla, líneas y líneas de cogido y una cafetera cargada hasta arriba de ese oscuro oro liquido revitalizante... Ahora sí, ya lo dejo, que mi esguince de muñeca empieza a reclamar su parcela de protagonismo.

¡Saludos, navegante!

miércoles, 13 de mayo de 2020

"Jueves, 23 de febrero de 2012"...

Han pasado más de ocho años desde que me animé a escribir la primer y única entrada a mi blog. Que vergüenza...¿no? Paradójicamente en ese texto me "regañaba" por no haberme iniciado todavía como bloguero. Un tío tan tecnológico como yo...

En fin, dejemos la flagelación para hacer un breve resumen de lo acontecido en estos años. Tras nacer en las redes como "Mutto", seguido de "Ashgan" y "PiRsiN", me bauticé como "Lonberk", tal como firmaba esa primera, famosa, abandonada y triste entrada. Y ahora... ¡No! ¡Tranquilo/a! Sigo siendo Lonberk. A lo que iba. Vivimos en los tiempos del 'trending topic', eso quiere decir que toda la sociedad avanza mediante modas efímeras. Hoy eres un bloguero y mañana eres un carcamal por no haber metamorfoseado a youtuber (por ejemplo). A lo largo de la década han aparecido profesiones de lo más variopintas, como 'influencer' (sí, debe ser en inglés), algo así como un tótem-oráculo-semidios que dirige cómo debes expresarte, y, aquí viene la pasta, cómo debes consumir, ya sea ropa, tecnologías, coches o alimentación.

Por cierto...me he puesto a escribir a lo loco omitiendo un pequeño, pequeñísimo detalle: estamos en medio de una pandemia que se inició en España en el mes de marzo, aunque nació en Wuhan (China) a finales de diciembre. No, no es broma, se trata de un coronavirus al que han bautizado como COVID-19, un "bicho" muy cabrón que afecta sobretodo al sistema respiratorio. Pareciera una película pero es bien real. Llevamos dos meses confinados en nuestros hogares, pudiendo salir únicamente bajo determinadas circunstancias, Al menos, a diferencia de las películas, no tenemos zombis, tribus a lo "Mad Max", manifestantes armando batalla... Todo es más tranquilo, al menos en España. Eso sí, la gente empieza a cabrearse y las discusiones se suceden a diario.

Tengo intención de retomar el blog, de verdad que sí, pero por hoy ya es bastante. Creo que una pandemia cuenta por muchos párrafos... Es tarde y el sueño hace mella en mis párpados. Con tanto tiempo libre, encerrado en casa, he pensado en iniciar unos cuantos proyectos y uno de ellos es simplemente este: ESCRIBIR.

Buenas noches y hasta mañana.