Creando hábitos y alguna cosa más
Pues parece que no mentía cuando en mi última entrada decía que volvería a escribir en breve. Y es que tengo pensado seguir haciendo precisamente eso, escribir. Lo que sea.
Hoy tengo un sabor agridulce en el alma. Por un lado, vamos a quitarnos lo malo de encima, no estoy pasando un buen momento personal. Son tiempos de cambio, tanto en la sociedad en general como en mi vida propia. Pero, al igual que nos tocará abordar con la famosa "nueva realidad", también tendré que adaptarme a la nueva situación que esté por venir. El propósito de la vida misma es sobrevivir y no hay otra manera de hacerlo que adaptándose a las circunstancias que nos van saliendo al paso. Por otro lado, lo positivo, es sencillamente que, pese a haberme levantado muy tarde, está siendo un día provechoso. Estamos en la hora de la siesta y tengo ganas de ponerme a hacer tareas del hogar o liarme a cocinar. ¡Por cierto! Anoche hice mi primer pan, una de las actividades reinas durante el confinamiento, y he de decir que no me quedó nada mal. En realidad era un pan de ajo relleno de mozzarella. No quedó tan bonito como el de la foto de la receta pero tenía un sabor y textura espectaculares. Hoy seguiré con el horno, voy a hacer un 'brownie' de chocolate con fresas y nueces. Es una receta rescatada de un "juego" de Nintendo DS. Ya lo hice en varias veces y no hay quién se resista a su sabor. Lo malo es que tendré que esperar un rato porque me faltan un par de ingredientes y debo salir a comprarlos. No importa, igualmente debía ir a comprar la cena, así que aprovecharemos bien el viaje al supermercado.
Hasta entonces seguiré con la colada. No es lo que más me divierte pero no hay tarea pesada si la acompañas de un café y buena música. Sólo espero que a los vecinos les guste la música disco en medio de su siesta... ¡Pero qué narices! ¡Ya duermen demasiado!
No quiero terminar esta publicación sin mencionar que hoy he recibido una llamada, y posterior videollamada, de mi prima y mi tía. Durante mi infancia pasaba más horas en su casa que en la mía, fueron mi segunda familia. Pero el alejamiento progresivo ha hecho que a día de hoy apenas hablemos. Nos seguimos teniendo muchísimo cariño y sigue habiendo complicidad, pero falta ponernos al día de muchas cosas. Por suerte, todos hemos prometido que en cuanto se permita la libre movilidad por carreteras, vendrán a hacernos una visita. Os quiero muchísimo.
Y nada más por hoy, todavía me falta engrasar estos dedos que aún se enredan al teclear y la pulsación que más realizo es a la tecla de "borrar". Pese a ello adoro escribir, junto a los conocimientos que adquirí en el instituto, la habilidad de mecanografiar a gran velocidad sin mirar el teclado me ha resultado siempre algo de lo más gratificante. Sobretodo con este sonido infernal que producen los teclados mecánicos con 'blue switches' (un clic bastante ruidoso). Ojalá mi vida profesional se hubiera desarrollado como programador informático: un teclado, una pantalla, líneas y líneas de cogido y una cafetera cargada hasta arriba de ese oscuro oro liquido revitalizante... Ahora sí, ya lo dejo, que mi esguince de muñeca empieza a reclamar su parcela de protagonismo.
¡Saludos, navegante!
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